Toda organización que desarrolla o consume contenidos e-Learning debería definir un procedimiento de validación técnica, funcional y didáctica de los contenidos. Por ello es conveniente definir un protocolo de pruebas para los contenidos de formación virtual para, en la medida de los posible, garantizar su buen funcionamiento.
Muchos de estos problemas y errores tienen relación con que no se adopte una metodología rigurosa de pruebas y validación técnica y funcional de los contenidos.
Estos son algunos puntos a tener en cuenta para mejorar la fiabilidad y la calidad técnica de los contenidos.
Para poder probar y validar un contenido se debería establecer de forma clara los requerimientos técnicos y funcionales del mismo. Es decir, debería existir un documento en el que especifiquen los requerimientos que debe cumplir el contenido.
Por ejemplo:
- Requerimientos de Hardware/Software.
- Tarjeta de sonido.
- Resolución de pantalla en la que el contenido se ve de forma correcta.
- Navegadores/Plugins necesarios para reproducir el contenido.
- Datos de seguimiento SCORM.
En el protocolo de comunicación, la normativa SCORM define un conjunto de campos/valores (Datamodel) que se pueden almacenar en la base de datos del servidor LMS. Las normativas SCORM son sólo una herramienta, una infraestructura, pero es fundamental que los diseñadores de los contenidos conozcan sus posibilidades con el fin de incrementar el valor de los mismos. Los siguientes datos permiten tener unas estadísticas básicas de las actividades del alumno en el contenido:
- Se ha de contabilizar el número de veces que un alumno ha accedido al contenido.
- Es necesario también controlar el estado de la lección.
- Hay que programar el contenido para que almacene el momento de inicio y que además calcule el tiempo de estancia.
- Comportamiento del interface del usuario.
- Botones de navegación, menú, links internos, etc.
- Indicadores de estado de apartados visitados.
- Relación con SCORM (regreso a la última página vista, almacenamiento de estados de apartados vistos, etc.)
- Soporte multi-idioma.
Definir el proceso
Partiendo de los requerimientos del contenido se debe definir el proceso (cuándo, cómo, quién) y las herramientas de validación (con qué). Es decir cómo, cuándo y quién puede comprobar que el contenido cumple con los requerimientos definidos. El proceso de validación se compondrá de un conjunto de pruebas, cada una de las cuales debe ofrecer un resultado único que indicará la validación de un requerimiento (una parte o varios requerimientos).
Por ejemplo, para validar que el contenido cumple con el requerimiento “guardar el tiempo de estancia”, se deberá lanzar el contenido en el Reload-Player, esperar 5 minutos y comprobar que el campo cmi.core.total_time se ha incrementado en 5 minutos.
Las pruebas deben ser tanto técnicas como funcionales. Utilizaremos herramientas de validación como es el ADL Test Suite para validar el empaquetado SCORM y el cumplimiento con los requerimientos mínimos de ADL, es decir, de los Lenguajes de Descripción de Arquitectura en sus siglas en inglés. Sin embargo, validar un contenido con ADL Test Suite no asegura que el contenido funciona de forma correcta, sólo que se han cumplido los requerimientos mínimos básicos de ADL.
En base a las pruebas se debe definir un documento/ficha que recoge el resultado de las mismas punto por punto. Se debe ser muy riguroso al realizar las pruebas y anotar los resultados.
El proceso de pruebas se debería hacer siempre y cuando se realiza algún cambio que pueda afectar a alguno de los requerimientos.
Un procedimiento de pruebas ayuda a determinar cuándo un contenido e-Learning es correcto, es decir, que éste cumple con los requerimientos. De esta forma se pueden tener “pruebas” de cara al desarrollador de e-learning y al cliente de que el contenido funciona, aunque nunca se podrá estar seguro al 100%.
Por Jorge Diéguez
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